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Punto de vista

Por: José María Leonfanti

 

Aunque parezca reiterativo señalarlo, el Estado y la sociedad argentina han dado un valioso y significativo paso en la consolidación de la democracia. Lo que no es reiterativo es el cambio de gobierno de un signo político a otro distinto, en los tiempos y formas constitucionales, en paz. El tema de la entrega de los símbolos y la controversia que se originó sobre el particular es absolutamente menor y no condice para nada con el clima general imperante, no sólo a nivel presidencial sino con otros traspasos a nivel provincial. Quizás, en algunas intendencias, sobre todo de la provincia de Buenos Aires, donde también se han producido cambios significativos con las “tradiciones políticas” gobernantes hasta las últimas elecciones, pudieron haber habido algunas maniobras u operaciones destinadas a obstaculizar las gestiones iniciales de las nuevas autoridades… pero justo es reconocer que la sensación general es de serenidad, y lo más importante, de absoluto respeto a la voluntad popular, expresada en esta ocasión por la emisión del voto de los ciudadanos. No es poco para una democracia todavía muy joven.

El contraste de la plaza del miércoles 9/12 con la plaza del jueves 10/12 es la lógica para corroborar un signo de esta argentina que nos toca vivir, donde el gobierno electo resultó tal con un margen muy estrecho de votos. Pero lo verdaderamente valioso es que tanto una jornada como la otra se desarrollaron con absoluta normalidad, sin violencia ni agresiones. Masivas ambas, entusiastas unos valorando y agradeciendo una gestión que concluye (novedad absoluta en nuestra historia), celebrando otros el inicio de una nueva etapa, a partir de la convicción de la necesidad de un cambio. La historia dirá si esta palabra, consigna clave de la propuesta del nuevo gobierno, se traduce en políticas que permitan una mejora en la calidad de vida de los ciudadanos, de todos los ciudadanos.

Una certeza: la enorme mayoría de quienes poblaron ese espacio público, escenario de históricas concentraciones en nuestro país, alimentan las mismas expectativas que atraviesan la cotidianeidad de quienes habitan este país: la posibilidad de tener trabajo, de contar con remuneraciones, cualquiera sea su origen, que permitan acceder a una vida digna, acabar con el flagelo de la droga, de la inseguridad, de poder acceder a una educación y que ésta brinde las herramientas necesarias y suficientes para sostener proyectos viables de progreso…. por nombrar algunas.

Las expectativas son muchas. El discurso del recién jurado presidente mantuvo el estilo genérico de la campaña con un subrayado importante en la convocatoria al encuentro y a la construcción de consensos. Sin duda, este discurso deberá ser validado al momento de que los distintos responsables de las áreas de gobierno deban armar sus equipos y sus diferentes líneas de gestión. Y fundamentalmente, por la forma en que se encaren las medidas de gobierno, sea en el orden interno como externo. El papel de los ámbitos legislativos será clave en la gobernabilidad de esta nueva etapa.

¿Qué señales se han dado con respecto a estas expectativas? Algunas declaraciones, no siempre coherentes, con respecto a medidas económicas han generado una estampida de precios especulativos, con impacto negativo en el poder adquisitivo. Cambios que durante la campaña parecían inminentes, han cobrado alguna gradualidad, obviamente menos impactantes como anuncios aunque bastante más razonables y acordes a la realidad. Un gabinete con un perfil muy vinculado con las empresas privadas de cuyas filas provienen la mayoría de sus miembros. Algunos encuentros con organismos internacionales y grupos financieros ávidos de recursos hoy disponibles en el tesoro nacional, y de cuyo contenido concreto no se tiene mucha información…

También se han anunciado una convocatoria a los excandidatos de las últimas elecciones presidenciales, así como una reunión con todos los gobernadores. Estos hechos son novedosos para un gobierno que se inicia y, como tales, son gestos favorables a un discurso de amplitud y actitud de escucha.

La invitación es asumir esta nueva etapa, con esperanza sin ingenuidad, pero con el compromiso de fortalecer los espacios genuinos de participación popular, garantía de que las buenas intenciones declaradas se conviertan en realidad.

http://www.ciudadnueva.org.ar/areas-tematicas/politica/algunas-certezas-muchas-expectativas-primeras-senales

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