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Punto de vista

Por: Chantal Joly

 

En vez de hablar de democracia participativa, Jo Spiegel, intendente de Kingersheim (norte de Francia), actúa en favor de la co-construcción ciudadana

 

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-Usted es conocido por consultar a sus conciudadanos. ¿Por qué y de qué manera lo hace?
Creo que el funcionario electo está donde está para despertar a unos ciudadanos tan protegidos por el sistema −diría “malcriados”− que muchos no se cosideran capaces de participar si no por medio de reclamos y peticiones. Yo pido a menudo sus opiniones, pero sobre todo pido que la gente se levante. Es necesario llegar a superar lo de uno y construir lo común. Para esto, se precisa crear el deseo de debatir, de momentos fuertes de “ágora” con herramientas de dialogo que hay que saber generar.
Instauramos concejos participativos, cada uno de los cuales está dedicado la realización de un proyecto. Un equipo plural (funcionarios electos, colaboradores, ciudadanos voluntarios o elegidos al azar, expertos) que use el tiempo necesario para profundizar. El conjunto de estas instancias democraticas está coordinado por el Consejo Comunal de la Democracia, compuesto por ciudadanos, asociaciones, funcionarios electos y colaboradores. Este consejo impulsa, acompaña, valida. Lo importante es caminar juntos, completar las ideas de unos mediante la relación con los otros, “fertilizar” los puntos de vista distintos.
Nos propusimos estas instancias democráticas sobre sujetos sensibles: primero una información detallada a todos y luego una reunión pública en la Casa de los Ciudadanos. Este abordaje permite a las personas expresar sus angustias, su cólera, sus perspectivas… Para debatir, recientemente, un proyecto para acondicionar un lugar de culto musulmán, une noche se reunieron 140 personas. Yo abrí la reunión explicando el sentido, les expresé mi esperanza de un diálogo. Invitamos dos conferencistas y contratamos, para el evento, un moderador externo a la municipalidad, con el fin de asegurar la objetividad y facilitar un debate real, porque si el intendente es el responsable político que tiene que validar las decisiones, no por eso es forzosamente el más indicado para moderar las intervenciones. Esa noche, después de tres horas de debate, concluimos aplaudiéndonos recíprocamente por la calidad del mismo. Yo estaba más contento que después de una victoria electoral. Y hoy, por más que permanezcan rumores y dudas, el ambiente se serenó.

-¿Qué situaciones lo llevaron a convocar a sus opositores?
Un ejemplo: el del voto electrónico que deseaba someter a la aprobación del concejo. Un miembro de la oposición argumentó que ese método favorecía las trampas. Un jurado de ciudadanos elegidos al azar profundizó entonces la cuestión y eso condujo a la decisión de mantener el voto clásico.
El funcionario electo tiene que aceptar que la idea que propuso puede estar equivocada. Hay una parte de frustración, pero construir una transacción dinámica que permita avanzar juntos, fruto de la elaboración democrática, es preferible al consenso blando.

-¿Siempre fue un hombre de diálogo?
Es una maduración permanente, es la experiencia de 30 años de función pública. Durante mi primer mandato, yo estaba para realizar proyectos: me eligieron, por lo tanto, ¡hago! Mi espíritu correspondía al republicanismo descendiente que parte de los electos hacia la base en una relación proveedor-clientes, representante-representados. Las dificultades, los momentos difíciles, me hicieron experimentar mi fragilidad, paralelamente a un tiempo de discernimento de mis prácticas políticas. Esta transformación personal me hizo a la vez más humilde frente al poder y atento a la interioridad de toda persona.

-¿Qué cualidades humanas y espirituales son necesarias para llegar a esa postura?
Por mi naturalenza, soy más bien un retador, un luchador, y me preparo a las reuniones difíciles como hacía cuando era deportista.
Todo político electo es atravesado por el miedo a afrontarse con personas “fuera de la norma”. Personalmente, no me siento bien con los que están replegados sobre sí mismos, indiferentes a la ecologia, a la fraternidad… La confrontación es a veces dura de “digerir”. La voluntad de escucha demanda un esfuerzo enorme, un trabajo sobre uno mismo, pero es una tensión positiva. Sin embargo, por esta razón, necesito con frecuencia tiempos de tomar distancia, de silencio. Es un verdadero combate espiritual entre el ego y el servicio.


Joseph “Jo” Spiegel es intendente de Kingersheim (12.700 habitantes) desde 1989. Fue consejero general de Alsacia de 1986 a 1998. Afiliado al Partido Socialista desde 1977, renunció al mismo en 2015, porque no compartía “su dimensión partisana”. En enero de este año editó un libro-entrevista Il est enfin temps de prendre les électeurs au sérieux (Ed. Temps Présent).

 

Fuente: ciudadnueva.focolar.org.uy

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