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Punto de vista

Por Javier Baquero Maldonado

Co-governance desde las ciudades

Si en el 2050 habitaremos cerca del 70% de la población mundial en las áreas urbanas de las ciudades, es un reto y una oportunidad pensar cómo generar posibilidades de calidad de vida para todas y cada una de las personas. Sin embargo, es necesario analizar el rol de la política y para ello me permito compartir algunas de las reflexiones que presenté en el Congreso internacional Co-governance, realizado en Castel Gandolfo Roma entre el 17 y el 20 de enero del 2019.

 

En el mundo contemporáneo se nos presentan grandes retos con respecto al rol que hoy la política está jugando en la organización de la sociedad y que requerirán de nuevas comunidades políticas creativas e innovadoras.

En el sistema mundial no son precisamente los principios democráticos, ni mucho menos representativos, los que organizan la política internacional, como se puede observar en la composición de organismos internacionales y en los procesos de toma de decisión; los cuales están determinados por el poder económico o militar. De igual manera, la desigualdad socioeconómica mundial es una realidad que determina la política, ya que los más de 2.200 millones de personas que viven en la pobreza con menos de 2 dólares diarios o los más 65 millones de migrantes, no tienen la misma capacidad de incidencia política que los 2,208 multimillonarios que acumulan una riqueza colectiva de $ 9.1 billones, cantidad que solo es superada por los PIB 2017 de Estados Unidos y de China. Lo anterior, sin contar el poder que hoy tienen los diversos sistemas ilegales que han permeado todo el mundo.

Estado de situación

El Estado nacional hoy sigue siendo la institucionalidad con mayor poder y potencial de resolver muchos de los problemas de cada país, aún con la influencia presente de los diversos actores nacionales e internacionales. Sin embargo, acá el problema es principalmente ético, ya que los altos niveles de corrupción evidencian que no estamos hablando solo de una crisis de la democracia sino de una crisis de la política.

Gran parte de los agentes políticos abandonaron la verdadera vocación de la política de responder al bien común, para tomar un rol de agente de asuntos gremiales o personales. Lo cual ha hecho de la democracia representativa un sistema de agregación de intereses particulares y de la política un mercado en el cual se hacen negocios, transacciones de decisiones políticas por financiación de campañas o de votos por favores personales. A este panorama le podemos añadir la violación a los derechos humanos y al derecho internacional, en donde la violencia reemplaza la política para imponer un poder por medio de la fuerza.

¿Por dónde la salida?

Nos podríamos ahora preguntar si la salida puede estar en el nivel local, sobre lo cual me aventuraría a dar una respuesta afirmativa por la posibilidad que nos da la política cercana a la ciudadanía, sin embargo, la capacidad real que tienen los gobiernos municipales o las ciudades es muy baja en términos políticos y fiscales para responder a la complejidad de sus territorios. Aunque parezca que mi intención es decir que no tenemos opción para salir de la crisis política, solo me permití presentar algunos retos a los que nos enfrentamos desde el nivel local. Ya que, se hace necesario repensar el sistema del gobierno mundial desde las ciudades, desde lo local. Hoy estamos de frente a dos nuevos sujetos políticos, la humanidad y la ciudad.

La ciudad se constituye en el lugar donde nos encontramos, al cual hacemos parte, con respecto al cual tenemos identidad y pertenencia, donde la vida cobra sentido, porque es el lugar donde nos podemos relacionar, donde tejemos fuertes lazos, donde podemos soñar junto a otros; por eso la ciudad es nuestro lugar privilegiado. De donde es posible que todos sin distinción alguna, nos podemos disponer a pensar y hacer algo por el otro, por ese otro vecino, pero también ese que se encuentra al otro lado del mundo, debemos salir de nuestra individualidad con dirección a nuestra comunidad barrial pero también a nuestra comunidad universal, a la familia humana.

Una nueva posibilidad y responsabilidad

Cada ciudadano debe asumir su responsabilidad con la ciudad y el mundo mediante sus prácticas cotidianas, siendo más solidarias y fraternas. La calidad de la política depende en gran parte de la capacidad de la ciudadanía para agenciar estas transformaciones y de crear una nueva cultura política, para lo cual es necesario mayor formación e información, así como libertad real para optar por decisiones que resguardan al interés general sin estar determinados por las necesidades básicas o intereses particulares.

Pero también, es necesario que los gobiernos locales sean transparentes y se proyecten sobre el bien común, involucrando a todos los actores de la ciudad y la ciudadanía, para aumentar su capacidad en la solución de los diversos problemas. Aunque, como sabemos que esto no será suficiente, es necesario creer y promover la cooperación interlocal, que supere los confines de la ciudad y la nación, permitiéndole a dos o más ciudades resolver problemas comunes.

Cuando comienza a ser posible

Cogovernance hace referencia al actuar, al juntos, resalta la capacidad y potencial que podemos tener desde la categoría del nosotros, que supera el yo y el tú. Las múltiples reflexiones, prácticas y experiencias presentadas en el Congreso Internacional nos confirmaron que el cambio ya inició, que un sin número de actores se encuentran inundando las diversas realidades del mundo desde el nivel local promoviendo relaciones de solidaridad. Participar desde la organización del Congreso, con el Comité Científico y la comisión Metodológica, me permitió ver en primera persona la riqueza con la que contamos en términos conceptuales desde los diversos académicos participantes, pero en especial las experiencias y buenas prácticas que fueron presentadas por políticos y agentes sociales de todo el mundo evidencian el compromiso y responsabilidad de cada uno, al dedicar completamente sus vidas a este ideal, porque han creído en el nosotros y en la humanidad. Particularmente para mí fue una experiencia que me da fuerza para seguir trabajando por una cultura política de la unidad, que traspase todas las barreras y vaya a cada uno, en especial a los últimos, sin sentirme nunca solo, sino siendo parte de un movimiento que esta influyendo positivamente en todos los ámbitos de la humanidad siempre desde las acciones más concretas y creativas.

Javier Baquero Maldonado – Colombia
Pte. Movimiento Políticos y políticas públicas por la Unidad Colombia

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