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Punto de vista

Por Manuel Nacinovich

El bien común en primer lugar

La palabra de los jóvenes – Las nuevas generaciones tienen voz y voto, por eso vale la pena conocer su mirada sobre la política.

Ciudad Nueva dialogó con seis jóvenes de distintas edades, profesiones y puntos del país sobre diversos aspectos que tienen que ver con el compromiso, los liderazgos y los caminos por donde podría desenvolverse la política para lograr el mayor beneficio para la sociedad. De cara al año electoral, ven el voto como una responsabilidad de elección con impacto concreto y a largo plazo, y como la representación de los valores que conforman a la democracia. Y saben: sin diálogo el camino es más difícil.

¿Para qué creen que sirve la política?

Agustín, 19 años, estudiante de Ciencias Políticas (Buenos Aires): “Pienso que es una herramienta de transformación social y sobre todo un elemento que nos une como miembros de una sociedad, porque pone en juego el valor del bien común y entender las necesidades del otro. Porque mis propias necesidades yo ya las sé, entonces tengo que ir en búsqueda de aquellas que tienen los demás”.

Noralí, 25 años, estudiante de Criminalística (Santa Fe): “La política nos atraviesa siempre, es por eso que creo sirve para actuar día a día. Todos nos regimos por ella, tomamos cada una de nuestras decisiones en base a ella. En este sentido puedo clasificarla en dos líneas: la micro-política (individual o de un grupo reducido) y la macro-política (grupo electo por el pueblo). De modo que estoy convencida de que todos hacemos política, que no es lo mismo que ser partidario. Por eso, la función más importante que tiene es la de ser una herramienta que nos ayude a desempeñarnos como sujetos sociales”.

Santiago, 28 años, psicólogo (Buenos Aires): “La política sirve para pensarse junto a otros. Por eso es, ante todo, una herramienta de diálogo que promueve que cada cual pueda hacer su aporte para que todos vivamos mejor”.

Malaque, 20 años, estudiante de Arquitectura (Entre Ríos): “Yo veo la política como una forma de entender que todas las acciones que hacemos, tanto individuales como colectivas, tienen una consecuencia (buena o mala). Partiendo de esto, creo que hoy sirve para lo que ha servido siempre, simplemente que va cambiando el contexto a lo largo del tiempo. Su función no solo es la de coordinar y proyectar acciones, que por lo general buscan satisfacer alguna necesidad, sino que también está para ayudarnos a entender la importancia que estas acciones tienen. Por ejemplo: mi decisión de ir a estudiar a la universidad pública es una acción política, porque estoy ingresando a un espacio construido por la sociedad argentina, puesto a disposición de todos y de todas, y con personas que trabajan para mantenerlo. Mi decisión no es solo ir a formarme, significa también apoyar y darle cuerpo a ese sistema educativo público al que estoy ingresando y por el que mucha gente trabaja”.

Santiago, 25 años, fotógrafo y periodista (Mendoza): “Los ciudadanos hacemos política todo el tiempo. Casi todo depende de decisiones relacionadas con ella. Hasta la postura de decir ‘a mí no me interesa ese ámbito’ también es algo político. Es una herramienta que si la utilizamos bien y con conciencia, nos puede hacer crecer mucho como sociedad, porque todo lo que hacemos cuando debatimos, estudiamos o trabajamos, construye la política”.

Emilia, 24 años, estudiante de Artes Escénicas (Catamarca): “Yo creo que sirve para organizarnos como sociedad, para consensuar entre varias personas sobre alguna situación, elección o acción sobre un tema. Es importante porque permite escuchar todas las voces”.

¿Cómo ven hoy a la política?

Malaque: “Creo que la idea de política como concepto está, en general, mal entendida. Y eso genera como consecuencia cierto rechazo. Así se ha construido socialmente una idea sobre lo que es, que para mí muchas veces es errónea y que trae confusiones. Esto nos ha llevado a que ni bien se habla sobre las elecciones, por ejemplo, algunas personas dicen ‘yo en política no me meto’, sin entender realmente el significado de la palabra y por lo tanto reproduciendo una idea confusa”.

Santiago (Buenos Aires): “Hoy hacer política es un desafío grande porque la complejidad de las sociedades es tal, que a veces pareciera imposible llegar a acuerdos, y menos que éstos sean de mutuo beneficio”.

Emilia: “Pienso en la política de hoy como súper activa. Creo que entendimos que, como sociedad, todos hacemos política desde nuestra realidad y no es algo ajeno. Que no se trata de un electo que ‘dirige’, sino que el hecho de que nos manifestemos cuando estamos o no de acuerdo en algo, el hecho de que las calles estén vestidas de ciudadanos y ciudadanas en compromiso con su país, habla de que no estamos dormidos”.

Agustín: “Veo que, sobre todo, hoy perdimos la capacidad de diálogo y de entrar en relación con el otro a partir de una escucha atenta y profunda. Si no existe eso, nos dividimos más y es difícil lograr algo en común”.

Noralí: “Tomando la división que hice anteriormente, creo que la misma micro-política ha generado que parte de los sujetos sociales se encuentren dentro de una situación individualista y egoísta, que no ayuda a la solidaridad ni a la empatía. Al mismo tiempo, también existe otra parte que lucha contra esto y trata de generar puentes de unión en la sociedad. Con respecto a la macro-política, la veo poco transparente, atravesando particularmente un momento oscuro en el que es difícil verla con luz y de manera positiva”.

Santiago (Mendoza): “Hoy en día se ve negativamente a los dirigentes y a la política se la asocia mucho con la corrupción, que es algo que en el país históricamente ha ocurrido. Pero creo que es posible mejorar, que puede haber una nueva clase dirigente que no entre en ese juego, que de hecho es lo que proponen muchos políticos y partidos”.

¿Qué significa votar? ¿Lo consideran importante?

Santiago (Buenos Aires): “Votar es la responsabilidad que tenemos para hacer de nuestras ciudades un lugar mejor. Responsabilidad que no se agota en el voto, sino que continúa al momento de velar por el correcto ejercicio de nuestros funcionarios. Por eso es muy importante”.

Noralí: “Para mí votar es un acto revolucionario, y uno de los medios a través del cual el pueblo tiene la oportunidad de hacer escuchar su voz. Es un hecho que tiene una gran importancia y, por ende, también exige un compromiso de parte de cada una de las personas. Creo que es un acto individual que debe tener una conciencia colectiva. Por eso no se tiene que votar por votar, sino que debemos saber a quién y para eso debemos informarnos”.

Santiago (Mendoza): “Es algo muy importante. Es la posibilidad que tenemos nosotros de elegir a nuestros representantes, por eso hay que tomar mucha conciencia, no hay que hacerlo a la ligera, no es simplemente meter un sobre con una boleta, sino que implica ser conscientes de qué es lo que estamos poniendo ahí”.

Emilia: “Votar significa hacernos cargo de nuestro derecho y de lo que elegimos para nuestra sociedad. Es decir, yo decido quién quiero que me represente y tome decisiones sobre mi país, estando en concordancia con mi ideología y lo que creo. Es súper importante que cada persona pueda elegir quién lo represente, desde su realidad y con su historia”.

Agustín: “La elección es muy importante no solo por el resultado concreto y efectivo que tiene, que es el de elegir a las personas que ocupan los cargos de gobierno, sino porque el voto representa muchos valores de la democracia y valores humanos que son muy importantes, como la libertad de expresión, la importancia de los individuos y el poder del pueblo para decidir”.

Malaque: “Lo considero muy importante porque para mí significa una acción política, que al estar basada en la democracia y en el derecho a elegir libremente, nos da una herramienta enorme. Que podamos elegir a la persona que va a estar encargada de llevar a cabo proyectos que busquen satisfacer necesidades básicas y mejorar la calidad de vida de la sociedad, requiere de nuestra responsabilidad de elegir conscientemente. No solo eso, sino también de hacernos cargo de lo que elegimos, interpelándonos a la convivencia y a seguir siempre trabajando, sabiendo que luego se va a decidir lo que la mayoría haya expresado”.

¿Qué compromiso deberíamos asumir como sociedad para que la política resulte lo más fructífera posible?

Emilia: “Me doy cuenta de que no todo el mundo considera la política como algo propio. Pero como todo lo que hacemos o dejamos de hacer está vinculado a ella, es importante informarnos sobre quién se candidatea a un puesto dirigencial, dejando la indiferencia ante las elecciones o las cuestiones sociales”.

Santiago (Mendoza): “Como sociedad debemos cambiar y mejorar mucho. Siempre está la queja de que los políticos son corruptos, pero los políticos salen de la misma sociedad, no es que vienen en una nave espacial o aparecen mágicamente. Por eso creo que la sociedad es la que está corrupta, con un pensamiento desinteresado y un egoísmo que debemos modificar. El compromiso es empezar a respetarnos unos a otros, entendernos, comprender las distintas realidades que vive la gente, ayudarnos. Y que eso empiece a trasladarse a todos los ámbitos, entre ellos la política”.

Malaque: “Para que las políticas estatales (las acciones planificadas y llevadas a cabo por el Estado) sean fructíferas, deberíamos asumir la tarea de estar dispuestos a trabajar coherentemente, denunciando cuando existan acciones y medidas incorrectas. Pero como punto fundamental, hay que perseguir siempre el trabajo en conjunto, buscando acuerdos y consensos, y teniendo como herramienta esencial el diálogo”.

Santiago (Buenos Aires): “Yo creo que el compromiso que hay que asumir es el de dialogar y empatizar con el que piensa distinto. Parece poco, pero creo que haría toda la diferencia”.

Agustín: “Al ser la política una herramienta de transformación social, hay que involucrarnos en lo social para entender cómo podemos ser una herramienta de cambio. Desde ahí también se construye. No nos debe ser ajeno lo que pasa en la ciudad, en el país o en el mundo”.

Noralí: “En la micro-política, el compromiso es intentar hacer de un modo correcto lo que nos toca vivir de manera cotidiana, como puede ser el hecho de no pasar un semáforo en rojo, por ejemplo. Ahí ya estamos generando un cambio. En la macro-política, el compromiso es gobernar para el pueblo, respetando nuestros derechos, brindando al pueblo lo que es de él”.

¿Sobre qué pilares debería sostenerse la política?

Santiago (Buenos Aires): “Una buena política debería sostenerse en la fraternidad como principio fundamental para lograr el bien común”.

Noralí: “Los pilares deberían ser educación, compromiso social, la justicia, verdad y equidad”.

Agustín: “La política se funda sobre el conflicto, no existe sin él. Ahí es donde aparece el diálogo profundo y la escucha como herramientas fundamentales. Es un ejercicio constante e intrínseco a la política. Si ésta es conflicto, debemos aprender a llevarla desde esos dos pilares, sabiendo incluso que hay problemas que son irreconciliables, que son o una cosa o la otra y con lo que también debemos aprender a convivir”.

Malaque: “Para mí, la política siempre debe estar apoyada en los pilares de igualdad, solidaridad, libertad, equidad, diálogo, respeto y empatía”.

Santiago (Mendoza): “La política debería sostenerse sobre el respeto, la tolerancia y la diversidad. Sobre la búsqueda del bien común, no del beneficio propio. Al tener políticos que buscan el propio, el que sale perjudicado es el pueblo”.

Emilia: “Sobre la escucha a las necesidades de su pueblo, sobre la búsqueda de la verdad y sobre la transparencia”.

¿Qué tipo de liderazgo exige la política?

Santiago (Mendoza): “El de personas que busquen el bien común, que deseen verdaderamente ir por el mejor camino. Si apostamos a construir un mundo mejor, ese mundo incluye a todas las personas. Me parece que eso es lo fundamental, no perder de vista que somos todos parte de una misma sociedad”.

Noralí: “El liderazgo debería ser sincero, del pueblo para el pueblo”.

Agustín: “Imagino un liderazgo menos personalizado y más en equipo, para que pueda permanecer más allá de un cambio de gestión. Que haya un líder con valores firmes, como la escucha y la autocrítica”.

Emilia: “Exige un liderazgo que sepa marcar el sendero sin dejar a nadie de lado. Como un guía de montaña que sabe el camino y te acompaña para que, con tus dificultades, puedas llegar a destino. Un líder que sabe dónde está y a dónde ir, pero sobre todo, busca hacerlo lo juntos”.

Santiago (Buenos Aires): “Uno que sepa escuchar las necesidades y que tenga la creatividad necesaria para ver en los problemas la posibilidad de salir fortalecidos”.

Malaque: “En mi opinión, las organizaciones o acciones políticas exigen un liderazgo que sea transparente, capaz de empatizar y ponerse en el lugar del otro, fidedigno, responsable, propositivo y no idealizado. Un liderazgo que apele siempre al diálogo y a la participación”.

Artículo publicado en la edición Nº 608 de la revista Ciudad Nueva

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